Preservar el cine es preservar la memoria
Cada septiembre, la llegada del festival Zinemaldia de Donostia nos recuerda la capacidad del cine para emocionar, inspirar y contar historias.
Pero más allá de las pantallas y los estrenos, existe otra labor igual de importante: preservar ese legado para el futuro.
¿Qué estamos protegiendo realmente cuando conservamos una película?
No solo rollos de película o soportes audiovisuales. En muchos casos, se trata de materiales únicos cuya pérdida sería irreversible. Fragmentos de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra memoria colectiva.
La conservación de este patrimonio exige condiciones específicas de almacenamiento y control ambiental para evitar procesos de deterioro que pueden comprometer su integridad con el paso del tiempo.
Por eso, proyectos como el desarrollado junto a la Filmoteca Vasca tienen una relevancia que va mucho más allá de la gestión del espacio.
Porque cuando preservamos una película, también estamos preservando la posibilidad de volver a verla dentro de cincuenta años.
Además, desde EUN celebramos la elección de la Filmoteca Vasca como sede del Congreso Internacional de Archivos Fílmicos de la FIAF 2028. Este reconocimiento pone en valor su trayectoria y sitúa al patrimonio cinematográfico vasco en el centro de la comunidad internacional de archivos fílmicos.